La lactosa y muchas proteínas de la leche, especialmente la de vaca, son estimulantes de la inflamación en la gran mayoría de personas con enfermedades crónicas.

¿Qué es la lactosa?

Es el azúcar (carbohidrato) de la leche, formado por glucosa y galactosa. La galactosa de los lácteos puede inducir oxidación e inflamación en humanos.

 ¿Qué es la intolerancia a la lactosa?

Es la dificultad de digerir el azúcar lactosa de la leche (vaca, cabra, oveja…), debido a no producirse suficiente enzima lactasa por el intestino. Habitualmente se produce una reducción de la producción de lactasa a lo largo de la vida, de modo que la mayor parte de la población mundial adulta tiene intolerancia a la lactosa. Aunque menos en el centro y norte de Europa. La cantidad de lactosa es mucho menor en el yogur, el kéfir y los quesos maduros o curados. La gran mayoría de personas adultas tienen intolerancia a la lactosa, aunque siguen tomando lácteos.

La sensibilidad a las proteínas de la leche

  • Es una respuesta inmunitaria anormal a las proteínas de la leche en personas predispuestas genéticamente, que causa reacciones inflamatorias en el intestino, pero también en muchos otros órganos, como la piel y el aparato respiratorio. Es muy diferente a la intolerancia a la lactosa.
  • La sensibilidad aumentada a las proteínas de la leche es una hipersensibilidad frecuente en la actualidad, a menudo asociada a la hipersensibilidad al gluten, en parte debido a que ambas sensibilidades aumentan cuando la permeabilidad intestinal está afectada por tóxicos, fármacos, falta de enzimas o alteraciones de la microbiota intestinal (flora intestinal), y se incrementa el paso de sustancias perjudiciales a través de la barrera intestinal. Lo que ocurre en la gran mayoría de personas con enfermedades y tratamientos farmacológicos prolongados.

Los lácteos industrializados actuales son muy diferentes de la leche cruda de animales alimentados con pasto de finales del siglo XIX.

Un vaso de leche solía ser sinónimo de un desayuno ideal y nutritivo.
 
Ahora parece estar camino a convertirse en una curiosidad del pasado. Solo en Estados Unidos, el consumo de leche de vaca ha disminuido 40 por ciento desde 1975 y, en la última década, han cerrado 20.000 granjas lecheras.
Oprah, Jay-Z y otros grandes inversionistas de Oatly, la empresa de leche hecha a base de avena que esta semana empezó a cotizar en bolsa, apuestan a que sea un negocio millonario. Gigantes de la industria alimentaria como Nestlé ya han lanzado productos rivales, como bebidas hechas a base de guisantes.
 
Para los defensores de los animales, la industria láctea ha sido cruel con las vacas. Al aceptar un Oscar el año pasado, el actor Joaquin Phoenix mencionó el tema: “Nos sentimos con derecho a inseminar artificialmente a una vaca y cuando da a luz le robamos a su bebé”, dijo en su discurso. “Y luego tomamos su leche que está destinada al ternero y la ponemos en nuestro café y cereal”.
 
La realidad es que para las personas intolerantes a la lactosa, los veganos y quienes buscan una dieta saludable, las alternativas a la leche de vaca son un estilo de vida. Sin embargo, los nutricionistas tienen algunas advertencias sobre las alternativas hechas con soya, almendras o arroz que inundan las estanterías de los supermercados. Estas alternativas de origen vegetal suelen elaborarse poniendo en remojo la legumbre, el fruto seco, el grano u otro ingrediente principal y, a continuación, prensando y colando el líquido, o “leche”. Muchas personas las prefieren porque quieren o necesitan evitar los lácteos, pero algunas las eligen porque saben que son más saludables que la leche de vaca. Sin embargo, algunos expertos instan a los consumidores a mirar más allá del furor publicitario y examinar la etiqueta nutricional, porque algunas pueden no ser tan saludables como parecen.

Las bebidas no lácteas pueden ser alternativas importantes para quienes son alérgicos o intolerantes a la leche o para quienes evitan los lácteos por otros motivos como mejorar síntomas de enfermedades crónicas e inflamatorias. Y pueden formar parte de una dieta saludable siempre que prestes atención a la etiqueta de información nutricional y te asegures de que consigues buena fuente de  los mismos nutrientes esenciales.

“No hay que tenerles miedo”, dice Ludwig. “Pero la preocupación aparece cuando se empieza a aumentar la cantidad”. Debido a su falta de ciertos nutrientes, al bajo nivel de proteínas y a la elevada cantidad de carbohidratos de algunas, Ludwig recomendó no beber más de una taza al día. Aunque se han realizado muchos estudios sobre la leche de vaca y cómo afecta a la salud de los huesos y al riesgo de enfermedades cardíacas, hay muy poca investigación sobre las leches vegetales porque la mayoría no llevan tanto tiempo en el mercado.

Revisa que la leche vegetal que compres  no contenga azúcar añadida ni  conservantes.

Puedo prepárala en casa?

Claro que si!! y te dejamos aquí esta opción para leche de almendras y de coco:

Receta leche de almendras:

La preparación de la leche de almendras casera es bastante sencilla y no toma más de 10 minutos. Los costos son casi iguales que un litro de leche orgánica y por ser casera resulta amigable con el medio ambiente.

Ingredientes

  • 1 taza de almendras (155 g)
  • 3 tazas de agua (750 ml)
  • 1 ramita de canela (opcional).
  • 1 cucharadita de esencia de vainilla (opcional) (5 g)

Preparación

  • Coloca las almendras en un recipiente hondo y cúbrelas con bastante agua. Debes asegurarte que el agua sea suficiente, ya que las almendras se hincharán.
  • Déjalas en remojo toda la noche.
  • Al día siguiente, enjuaga bien las almendras, escúrrelas y ponlas en la licuadora.
  • Agrégale las tres tazas de agua y procesa todo muy bien hasta que las almendras se hayan hecho polvo.
    • Cuela el líquido para separar la leche de los restos de almendras y consérvala en un frasco de cristal.
    • Si le pones una varita de canela la leche se puede conservar mejor.
    • De manera opcional le puedes agregar un poco de vainilla para darle un sabor más agradable.

    Observaciones

    Después de algunos minutos es normal notar que la almendra y el agua se separan. Solo tendrás que agitarla antes de consumirla. La puedes consumir sola, pero también puedes utilizarla para preparar recetas como batidos y jugos, sopas o postres.

    En el refrigerador puede durar hasta 5 días en buen estado. Pasado dicho tiempo, empieza a descomponerse y podría oler desagradable.

 

Receta leche de coco:

  • Ingredientes:· Coco rallado sin endulzar o pulpa de 1 coco natural procesado finamente (se necesita un procesador de comida para moler el coco natural, por su dureza rompería la licuadora).
    · Agua
    * Recomendamos utilizar 1 taza de agua por 1 taza de coco, pero dependiendo del gusto se puede hacer más concentrada o más diluida.
    · Agua de coco (una taza por cada 3 tazas de agua).¿Cómo preparar leche de coco?
    – Hierve el agua. Déjala enfriar un poco, hasta que ya no tenga borbotón.
    – Pon el coco dentro de la licuadora y añade el agua. Déjalo reposar durante 10 minutos para que la grasa del coco se diluya en el agua.
    – Licúa hasta obtener una pulpa muy fina.
    – Filtra con una coladera y una tela de lino, algodón, gasa, o de las mágicas que se utilizan para filtrar hierbas. Lo importante es que pase el líquido pero no la pulpa. Hazlo varias veces si es necesario.
    ¡Lista para disfrutar!
    Una vez lista la leche de coco se puede refrigerar hasta 5 días, y puedes hacer miles recetas con ella.
En la Asociación Colombiana de Endometriosis e infertilidad, recomendamos NO CONSUMIR LECHE DE VACA ya que es un alimento proinflamatorio  que además permite el crecimiento de focos de tejido endometrial y de miomas en mujeres, por eso promovemos dentro de una alimentación saludable el uso de leches vegetales.
 
fuente: New york times , Asocoen, mejor con salud, facilicimo.com., metododoctorcardona.
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