Para entender qué es la autoestima tenemos que comprender que nuestra mente funciona como un espejo. En ella se refleja todo aquello que captan nuestros sentidos de una manera particular. Funciona como si todo aquello que percibe -a través de ellos- fueran las piezas de un rompecabezas, que tienen que encajar de alguna manera.

No solo eso, sino que se pone contenta cuando lo consigue y se puede enfadar un poco cuando no lo hace. En este espejo tan especial también tienen una imagen las personas que nos rodean y, por extensión, nosotros. Esa imagen no es otra que nuestra autoestima. Por eso, debemos entender la autoestima como la danza que realizan nuestros sentidos a la hora de construir el puzzle de algo más grande, el amor por uno mismo, por lo que se representa y dibuja con cada pequeño movimiento que realizamos.

La autoestima es tener una actitud positiva en relación a uno mismo, quererse tal como uno es y respetarse. Hay personas que la tienen muy alta, lo que significa que se valoran tal y como son, y otras personas, en cambio, que padecen de falta de ella, lo cual provoca inseguridades en su vida diaria. Una falta de esta consideración de sí mismo tiene a su vez asociados problemas sociales y de integración, ya que la persona que la sufre tiende a aislarse.Es muy importante como individuo desarrollar, trabajar y mejorar la autoestima cada día para sentirse cómodo con uno mismo. Este concepto influye directamente en el estado de humor y en el comportamiento, por lo tanto, se debe aprender como subir la autoestima para ser más felices y tener más posibilidades de éxito en las actividades que se acometan.Por último, una persona que se siente bien con uno mismo y goza de una buena salud en este sentido, se relaciona mejor con el entorno y es más sociable. No tendrá dificultades para conocer y establecer contacto con gente nueva, tampoco tendrá el más mínimo problema para adaptarse a distintos entornos sociales, interaccionar de forma positiva y mantener relaciones duraderas.

Una autoestima sana es una imagen en gran parte expuesta. O sea, una imagen poco protegida, pues no le hace falta resguardarse ya que sus cimientos son fuertes. No necesita la coraza del retraimiento o la timidez, tampoco el egocentrismo o el avasallamiento de los demás. No lleva un vestido ceñido porque evoluciona y crece con nosotros.Asimismo, una autoestima sana carece de la ceguera y la competitividad que parte del egocentrismo. Es vulnerable para permitir que los sentimientos lleguen a su propia esencia, para formar parte de su configuración. Además es justa, tanto con los fallos como con los aciertos, y tiene en cuenta el valor de la intención.

 

De ella parte el amor, la generosidad, la entrega, porque en ella está escrito que también tenemos algo valioso que dar. Algo que puede hacer mejor a una familia, a un grupo de amigos, a una sociedad o al mundo entero. Finalmente, como somos conscientes de este valor, nos permitimos recibir el agradecimiento que nos envían o, incluso, premiarnos a nosotros mismos.

Si quieres mejorar tu autoestima, aquí tienes algunos consejos para empezar:

  • Deja de tener pensamientos negativos sobre ti mismo. Si estás acostumbrado a centrar la atención en tus defectos, empieza a pensar en aspectos positivos que los contrarrestan. Cuando te des cuenta de que estás siendo demasiado crítico contigo, contrarréstalo diciendo algo positivo sobre ti mismo. Cada día anota tres cosas sobre ti que te hagan feliz.
  • Ponte como objetivo el logro en vez de la perfección. Algunas personas se acaban paralizando debido a sus ansias de perfección. En lugar de frenarte con pensamientos como: “No iré a la audición de la obra hasta que haya perdido 5 kg”, piensa en qué eres bueno y en las cosas con las que disfrutas, y ve a por ellas.
  • Considera los errores como oportunidades de aprendizaje. Acepta que cometerás errores porque todo el mundo los comete. Los errores forman parte del aprendizaje. Recuerda que las aptitudes de una persona están en constante desarrollo, y que cada uno sobresale en cosas diferentes —es lo que hace interesante a la gente.
  • Prueba cosas nuevas. Experimenta con diferentes actividades que te pongan en contacto con tus aptitudes. Luego siéntete orgulloso de las nuevas habilidades que has adquirido.
  • Identifica lo que puedes cambiar y lo que no. Si te das cuenta de que hay algo tuyo que no te hace feliz y puedes cambiarlo, empieza ahora mismo. Si se trata de algo que no puedes cambiar (como tu estatura), empieza a trabajar para quererte tal y como eres.
  • Fíjate metas. Piensa en qué te gustaría conseguir y luego diseña un plan para hacerlo. Atente al plan y ves anotando tus progresos.
  • Siéntete orgulloso de tus opiniones e ideas. No tengas miedo de expresarlas.
  • Colabora en una labor social. Dale clases a un compañero que tiene problemas, ayuda a limpiar tu barrio, participa en una maratón benéfica por una buena causa o hazte voluntario de alguna asociación. Sentir que aportas algo y que se reconoce tu ayuda hace maravillas para aumentar la autoestima.
  • ¡Haz ejercicio! Mitigarás el estrés y estarás más sano y más feliz.
  • Pásatelo bien. ¿Te has encontrado alguna vez pensando cosas del estilo de: “tendría más amigos si estuviera más delgado/a”? Disfruta pasando tu tiempo con personas que te importan y haciendo cosas que te gustan. Relájate y pásalo bien —y no dejes tu vida en suspenso.

Nunca es tarde para construir una autoestima positiva y sana. En algunos casos, cuando la herida emocional es muy profunda o duradera, es posible que sea necesaria la ayuda de un profesional de la salud mental, como un psicólogo o terapeuta. Estos expertos actúan a modo de guías, ayudando a las personas a quererse a sí mismas y a darse cuenta de lo que las hace únicas y especiales.

 

fuentes: Lamenteesmaravillosa.es   / https://www.rchsd.org/   / https://psicologiapractica.es/

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