Este es un tema muy importante que se debe conocer, socializar y visibilizar, ya que el proceso del duelo suele ser vivido en silencio y/o soledad. La compañía habitual suelen ser la culpa, el remordimiento y la tristeza.

La realidad es que es un proceso doloroso en todo sentido, a nivel físico, emocional, mental, espiritual. Un aborto, ya sea espontàneo, por elección o por cualquier motivo, abre una brecha enorme en el alma de la mujer.
Independientemente de la forma en la que se haya dado, no es un tiempo de recibir reproches o consejos; es un tiempo de recibir amor, cuidados, sostén, una mano amiga que esté presente cuando se quiera, que aporte y no interfiera. Las mujeres necesitamos de otras mujeres para hablar y expresar lo que sentimos, estar con otras mujeres que escuchen y acojan desde el amor siempre será un bálsamo momentáneo y significativo para un proceso doloroso y complejo como lo es un aborto o duelo gestacional, como es conocido a nivel terapéutico.
Siempre es importante respetar los tiempos, deseos y necesidades de la mujer que transita este proceso. Nunca impongas, exijas, reproches, culpes o aceleres su proceso o sus tiempos. Ella es quien marca la pauta, la palabra clave es ACOMPAÑAR.
Así que si conoces alguna mujer que esté transitando este proceso acúnala, ámala, cuídala, recuérdale lo importante, valiosa y amada que es. No juzgues sus palabras, actos o decisiones, por más que no las compartas o entiendas. Hacen parte de su dolor y merecen respeto. Y si eres tú, quien está viviendo este dolor, tòmate tu tiempo, expresa todo lo que sientas, si te sientes juzgada por tu familia, busca un apoyo terapéutico de alguna mujer que te escuche sin juicios, será muy sanador para ti.
Acompañar a las mujeres en este proceso es un ritual ancestral que necesitamos retomar en nuestra sociedad.
Lina Maria Mejia
Psicóloga, terapeuta menstrual, terapeuta con huevos yoni, creadora de El arte de acompañar, emprendimiento terapéutico enfocado al bienestar femenino.
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